lunes, 29 de enero de 2007

AL CYBER EN PANTUFLAS

Informática para jovatos de mi edad Pasamos a vivir en un mundo cibernético. Lo que no hace tantos años asombraba en los libros y películas de ciencia ficción, ya es una realidad. Todos nuestros datos entran en una palm, el teléfono es cámara de fotos, la cámara de fotos filma, los viejos walkman pasaron a tener el tamaño de una papa frita y reproducen algo que llamamos mp3 o mp4 o mp5. Y además, todo estos adminículos interactúan con las computadoras personales. El mundo ha cambiado. Ahora las cartas se llaman e-mails, el msn es tan fundamental como el agua y la gente en las oficinas ya no mira a través de las ventanas o hacia la puerta, sino que está sentada contemplando fijamente unas pantallas llamadas monitores. Amigos, es que entramos en la era digital. Ahora bien, cuál fue el momento exacto en el que estos aparatos aparecieron en nuestras vidas? Remontémonos a la historia. Los primeros humanos carecían de computadoras porque no existían los números, tampoco las letras, menos aún París Hilton, ni -por suerte para ellos- el fastidioso e insoportable hábito de mandar cadenas de correos en PowerPoint. El primero en idear algo similar a un ordenador –como dicen los españoles- fue Leonardo Da Vinci. El inconveniente era que el floppy disk pesaba catorce toneladas y se necesitaban cuarenta personas más un carro con seis caballos para insertarlo. Afortunadamente, hoy en día, la PC ocupa tan poco espacio que sólo precisamos para apoyarlas un simple cajoncito de manzanas o una mesita de fórmica. Casi todo se lo debemos a uno de los próceres de la computación, Bill Gates. Para aquellos que no lo ubican, tiene la misma cara de nabo que Jaime Bayly pero siete ceros más en su cuenta bancaria. Entre Gates y yo hay algunas coincidencias… sin ir más lejos, Bill descubrió la informática a los siete años y yo me enteré de su existencia gracias a mi hija de siete. Hasta hace meses creía cosas tales como que motherboard era un deporte que consistía en deslizarse por la nieve parado sobre la madre de uno. Poco a poco me fui familiarizando con las máquinas. En la actualidad ya estoy tan consustanciado con la cibernética que el otro día fui al médico por un chequeo, el profesional me diagnosticó defensas bajas, me recetó un complejo vitamínico y yo, casi sin dudar, le consulté con cierta soberbia:-No sería mejor un Norton antivirus? Mis comienzos fueron con una 486 que era como De la Rúa, lentísima y se colgaba todo el tiempo. Después me pasé a una Pentium que parecía Menem, rapidísima, con problemas de memoria y de repente me dejaba en pelotas. Ahora tengo una Pentium III, que es igual a Kirchner, compatible con todo… lo que no comprendo es por qué trae dos webcams apuntando hacia distintos lugares. En la actualidad estoy todo el día mandando correos electrónicos, bajando música, chateando… o sea choteando.Me di cuenta que con el chat uno puede conocer gente, tener nuevas amistades y hasta conseguir una novia. Lo que tiene de alucinante el noviazgo informático es que cuando te cansás de la mina, la arrastrás y la tirás en la papelera de reciclaje. El problema de estar con una mujer fanática de los procesadores es que a veces se desubican. Me pasó con una novia cuando fuimos a un hotel por primera vez. Apenas me desnudé preguntó: -ESO... es así o está comprimido?La verdad me fue pésimo. Se los diré usando un lenguaje "cyber", yo tenía tanto material almacenado que mi tiempo de descarga fue muy rápido… digamos como una banda ancha de 2.5 megas. No soy el único de mi generación avasallado por estos adelantos. Tengo un par de amigos con sobredosis de computación que se pasan todo el día viendo fotos de mujeres desnudas y esas cosas. Uno de ellos, el Rafa, se quejaba la semana pasada porque, en los sitios pornos, para bajar las imágenes de las minas en bolas se tarda como veinte minutos. Le comenté: -Macho, eso no es nada, yo para ver a mi mujer desnuda tuve que esperar casi un año. De todas formas, la tecnología de punta es algo que ya está instalado en nuestra vida cotidiana y ha llegado para quedarse definitivamente. Imagino, en un futuro no muy lejano, que quizás una multitud de personas puedan contar sus cosas intrascendentes a través de la compu y con acceso para cualquiera… es más, se me acaba de ocurrir un nombre piolísimo: Blog

No hay comentarios: