lunes, 29 de enero de 2007
LA JOVEN GUARDIA
Cuando vieron el título en la home se imaginaron que les iba a tocar y cantar "El extraño del pelo largo", pero no... la nota en cuestión es sobre otro tema.Antes que nada quiero aclarar, para no herir susceptibilidades, que muchos de mis amigos son médicos, es más, el mismísimo Pato, mi mano derecha aquí en el Almacén, es -o como él dice, era- neurólogo.Es decir que lo que escribiré a continuación, parafraseando al gran Adolfo Castelo, “Va de ondaaaa”... Qué felices seríamos en la vida si nuestro organismo no fallara, si no tuviéramos horribles síntomas o esas invasiones de seres microscópicos que nos atacan sin piedad, en fin, si no padeciéramos lo que llamamos comúnmente enfermedades. Pero, hasta las personas de poca edad, deportistas y saludables ellos, finalmente acabarán necesitando asistencia médica en algún momento. Por fortuna, en nuestro país, para salvaguardia de lo anterior, muchos poseen una cobertura de salud incomparable con la del resto del mundo (bah… en realidad sólo comparable con Zaire) Si del arte de curar hablamos, siempre me sorprendió el cambio brusco en las opiniones que vertimos sobre un universitario de sexto año de medicina y luego, una vez que éste aprobó su última materia: -Juan? Es brillante, un avanzado estudiante de medicina. A las quince días Juan rinde satisfactoriamente el examen final y decimos: -Juan? Mmm… es un mediquito recién recibido. Tomando en cuenta la cantidad de galenos novatos que andan dando vuelta y por si alguna vez nos tocara recurrir de urgencia a un centro de salud, debemos estar atentos para reconocerlos inmediatamente. Médico recientemente matriculado -Es aquel que observamos, si uno chusmea a través de la ventana de un hospital, recostado boca abajo en el regazo de un médico más grande, recibiendo de este último unos chirlos en la cola. -Lleva el ambo –verde, naranja o violeta- siempre arrugado, el estetoscopio colgado del cuello… en una mano el cd de Miranda y en la otra una PlayStation. -Frecuentemente despeinado y con barba raída -Sin medias en pleno invierno Una vez reconocido hay que brindarle al neoprofesional toda la información necesaria que requiera. Debemos contarle con lujo de detalles todos nuestros síntomas –por favor, sin mencionar patologías- y señalar reiteradas veces la zona dolorida, de tal forma que no haya posibilidad que nos indique la extirpación inmediata de algún órgano todavía útil. Los babydoc (residentes, concurrentes, becarios) habitualmente cubren las guardias supervisados por un facultativo de planta con mucha más experiencia y que lleva a cabo una de las tareas más difíciles a las que se puede someter un ser humano: tratar de dormir en un hospital rodeado de gente gritando. Hablando en serio, al personal médico de urgencia enseguida tratan de capacitarlo para que pueda diferenciar aquellos signos y síntomas graves de los que no lo son. Por qué? Porque a una gran cantidad de ciudadanos desubicados les encanta ir a las guardias y molestar por problemas menores, que bien podrían esperar uno o dos días en ser tratados. Llegan y a los gritos piden ser atendidos a la brevedad. Es lo que se llama la ansiedad del enfermo, que al primer dolorcito en el pecho creen que están padeciendo un infarto y se van a morir de inmediato (lo cual puede pasar en el noventa y cinco por ciento de los casos) A continuación, para que lo tengan en claro, y no desestabilicen la dinámica de una sala de guardia, les dejo una lista de lo que se considera: Cuadro grave de atención inmediata 1-Interrupción de la actividad cardíaca por varios minutos. 2-Agujeros de bala (preferentemente más de 3) 3-Gente con teclas en la cabeza por caída de piano desde un cuarto piso4-El fémur sobresaliendo por el bolsillo del pantalón5-Mujeres jóvenes con más de 95 de busto6-Mujeres jóvenes con menos de 95 de busto7-Mujeres jóvenes8-Abogado con cara de cuervo9-Farándula Por cierto, muchos de los recién recibidos tienden a sentirse un tanto superiores al público en general; suelen atravesar con altivez en un centro asistencial las puertas donde un cartel indica "Prohibido Pasar", siempre están apurados, responden mientras caminan, llevan encima tres celulares y cuatro radiomensajes. Por eso, lo más importante a tener en cuenta es no decir jamás, con términos médicos como dije anteriormente, cuál es el problema que lo aqueja. Nunca diga “creo que tengo gastritis” o “síndrome vertiginoso” o “mi problema es el colesterol alto”. Si lo dice, el bisoño profesional se sentirá notablemente irritado de que un cretino improvisado como usted le esté enseñando sobre medicina y que se haya diagnosticado algo que seguramente después, infinitos estudios complementarios corroborarán gastritis, vértigo o colesterol alto. Lo recomendable es no molestar y someterse educada y pacientemente a todas aquellas cosas que nos pida el médico. Bueno.....no a todas, no se olvide que puede estar frente a un proctólogo. No hay nada que favorezca más al enfermo que el ser curado por un médico de su confianza (Séneca)
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