lunes, 5 de marzo de 2007

reconquista popular

Durante 10 (y un poco más) años, el "discurso único" nos explicaba quehabían muerto las ideologías, que había llegado a su fin la historia, quelas utopías habían dejado de existir. Y como todos lo decían y repetían, eldiscurso único se impuso, y los Medios de Comunicación lo repetían a su vez,y muchos terminaron creyéndolo. El mundo, que parece que se estructura pordécadas, nos hablaba de la década de las dictaduras, la década perdida, oantes, de la década infame, la década populista, o la décadadesarrollista... Y vivimos una década monocolor, donde se impuso esediscurso. Toda América Latina estuvo llena de este "monoteísmo", con casosemblemáticos como Collor de Melo, Fujimori o Menem. No tenía lugar ningunaoposición porque esta era mirada o calificada de "nostálgica", "retrógrada",o de incapaz de entender los "nuevos tiempos". El "discurso débil" nopermitía una mirada acaso crítica, porque ni siquiera había espacio para unplanteo. Las personas que inundaban los Medios no salían de los bordes deeste "monólogo", y hasta se llegó al extremo de que uno de los "mariscales"de este modelo, como Grondona, parecía ligeramente opositor, dado el tenazfundamentalismo "reinante". Eso permitía que eximios ignorantes delpensamiento, como algunos "periodistas" o incluso el ex presidente Menem,pudieran "pontificar" sin que desentonaran más que alguna broma,generalmente vista como "marginal". La posmodernidad que invitaba a "vivirel hoy" (Carpe diem), vio sin asombro la ostentación de un "cholulismo"descarnado de la política, con un presidente rodeado de estrellas deportivaso del espectáculo, nacionales o del extranjero, y jamás de personas de laintelectualidad o la cultura (basta con ver la lista de "personas de lacultura" que apoyaron la candidatura de Carlos Menem en las solicitadas delos diarios).Los Medios de Comunicación no tuvieron censura en el sentido estricto de lapalabra, simplemente era absurdo, sin sentido y "cosa del pasado" criticarlo "pragmático" desde las "ideas". Y ciertamente no era que se reviviera unavieja discusión entre Platón y Aristóteles, ya que la lectura eran "lasobras completas de Sócrates" (como dijo el ex). La cosa es que a todos nosquedó claro en aquella década que no podríamos escuchar otro discurso que elúnico. La "ortodoxia" no lo permitía. Todo "lo demás" había muerto, o almenos eso era lo que el "modelo" nos enseñaba: lo demás había fracasado.Sólo el neoliberalismo había sobrevivido, porque allí estaba "la verdad".Sin embargo, algo pasó en los últimos años recientes: en Venezuela, Chávezlogra mantenerse a pesar de "la" Embajada", los Medios de Comunicación yalgunos sindicalistas y obispos (por lo que sabemos, al menos); en Bolivia,un "cocalero", Elvio Morales estuvo cerca de alcanzar la presidencia; enEcuador, Gutiérrez encarna un nuevo modelo que incluso se plantea abandonarla dolarización; en Brasil, Lula llega a la presidencia después de variosfracasos en "aquella década"; en Argentina, Kirchner llega después de lacobarde defección de Menem que veía la posibilidad de obtener menos votos enla segunda vuelta que los que había obtenido en la primera y padecer unaderrota abrumadora, cuando él se mantenía "invicto", en su último acto decholulismo deportivo. Estos son síntomas de que algo empezó a cambiar,precisamente cuando no pareciera que hubiera un "hacia dónde" cambiar,porque "ya no hay camino".Así llegamos a un tiempo en el que nos encontramos con los "70 "re-vividos"(o "recargados", como Matrix). Se nos avisa que "si el país quiere crecer yano puede volver al modelo neoliberal", se revaloriza el Mercosur frente alALCA, que la cuestión Malvinas no se negociará con una histérica seducciónperversa ante Gran Bretaña, no se incurre en "relaciones carnales" sino quese rechaza la participación en la invasión criminal a Irak, y se limita elingreso de tropas al territorio nacional, la negociación con el FMI parece,al menos, encarada con dignidad; la votación en las Naciones Unidas se niegaa condenar a Cuba, no porque sea o no culpable, sino porque en ese casotambién se debería condenar a los EEUU, como recientemente lo afirmó AmnestyInternational, Fidel es escuchado y aplaudido por una multitud en un centrouniversitario, lo que -obviamente- no es comprendido por varios Medios deComunicación que llamaron "cholulos" a los que fueron a escucharlo (LaloMir, Pergolini), además de los escandalizados de siempre (no hace faltamencionar el canal y la radio emblemáticos de esta "carapintada" sorpresa)"Algo parece haber empezado a cambiar lo que revela, por lo menos, que sepodía. Los '70 parece que no estaban muertos, estaban -como tantos, comoacaso la memoria- desaparecidos. Y pudieron volver. Los '70 han vuelto, yesto exige una reflexión.En realidad, mucho de esto no debiera sorprender si sabemos estar atentos ala formidable capacidad de anticipación que tiene el arte. Desde hace tiempola música -o los reconocimientos musicales- nos mostraban "por dónde" iba lagente. Que determinada canción o grupo "pegue" ¿qué quiere decir? Y los '70estaban volviendo. "Peligrosamente". Y el peligro se volvió realidad, y algopuede cambiar. Puede.Una de las características de la década de los '90 fue el fundamentalismo.Inclusive el económico (que para muchos no pasó, ciertamente, y lo quieren"Recrear", aunque festeje 90 años). Una pregunta compleja, pero no menosvaliosa de responder, es ¿cuánto influyó en esto, en el inconscientecolectivo, en la psicología social, en la cultura, en los miedos ydesconciertos el fin del milenio? Y ¿cuánto influyó en el "volver", lapérdida del miedo del "fin del mundo", del "no-saber-qué-viene"? Pasó el findel milenio, y la búsqueda de seguridades puede haber pasado también, antela "inseguridad absoluta". El pragmatismo puede haber perdido un sustentoimportante, y puede volver la revolución de las ideas; al menos se le puededejar "un lugar".Pero debemos estar atentos a que no sea "nostalgia", un simple "canal Volver", un "revival", y hemos de desear que se haya aprendido del '70. Los30.000 desaparecidos nos deben enseñar -desde el dolor que sigue abierto yreclamando justicia- que los '70 no desaparecieron con ellos, pero que a suvez debemos aprender de los errores pasados. El 25 de mayo del '73cantábamos "se van, se van, ¡y nunca volverán!" y volvieron peor que antes.Es importante que "la vuelta de los '70" no sea un acto nostálgico, o"sentimental posmoderno", que sea una siembra para cosechar lo que losviolentos amputaron. Si en las pirámides egipcias se encontraron granos detrigo y cebada, e igual dieron fruto, es de esperar que las semillas vivasde los '70 den también frutos. Que los sueños de aquellos tiempos muestrenque no queremos recibir sumisos el mundo que otros prepararon para nosotros,sino que queremos vivir el que nosotros vamos construyendo; que no queremostolerar prepotencias, datos adquiridos, resignaciones, sino ir edificandonuestra propia casa; que no queremos comprar "llave en mano" un mundodiseñado por otros, sino que queremos soñar, y vivir despiertos un "otromundo posible". Porque no murieron las utopías. Probablemente tampoco murióel modelo menemoliberal, pero nos toca a cada uno desde su espacio mostrarque es posible uno mejor, y es posible matar el pasado. Y que es mejor.Porque no hemos muerto, porque estamos vivos, porque habíamos desaparecido,pero hemos vuelto con 30.000 hermanos en las espaldas, y los sueños quequieren despertar las pesadillas.

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